ANTROPISTORIA

Sequías naturales y neuronales

Por Raymundo Padilla Lozoya*

Las sequías son fenómenos hidrometeorológicos ancestralmente amenazantes para nuestras sociedades. A diferencia de otras amenazas naturales potencialmente destructivas, las sequías evolucionan lentamente de manera casi imperceptible para nuestra cotidianidad, hasta que sus efectos se recrudecen y se diversifican los impactos.

Las sequías tienen períodos de recurrencia variable, por ejemplo en el norte de nuestro país son más persistentes que en el centro o en el occidente, sin embargo en casi en todo México hay evidencia histórica de escasez de alimentos, carestía o hambrunas, en parte derivadas de malos temporales, es decir, falta de lluvias o presencia de sequía.

En los registros históricos, una de las primeras sequías se presentó en el Valle de México, en el año ce Tecpatl, o 959 de nuestro calendario. Se le llamó “seca” y la fuente narra lo siguiente: "Y Dios que los quiso castigar por sus grandes maldades, les envió del cielo grandes persecuciones y una general seca en sus frutos y semillas, y luego grandes pestilencias, las mayores que ha habido en esta tierra, de lo cual se destruyeron todos que casi no quedó hombre; y su última destrucción fue en el año de ce Tecpatl (y a la nuestra, 958 de la encarnación)" (1)

En la breve descripción de la fuente son notables distintos elementos, entre ellos la causa, el fenómeno y los impactos del desastre. Según la narración la causa fue Dios, quien envió el fenómeno de “gran seca” para castigar las maldades con el impacto en los frutos y semillas provocando “grandes pestilencias [y] casi no quedó hombre”. Pero “El problema involucra el de la existencia de Dios”, dijera el literato Jorge Luis Borges, porque si Dios existe entonces es culpable y si no existe entonces ¿quién causó la sequía?

Al paso de los años, décadas, siglos, épocas, tiempos, etc., el humano desarrolló una capacidad adaptativa para sobrevivir y desarrollarse aún en los ambientes más extremos de nuestro planeta y más allá, pues llegó a la luna y ahora explora otros confines del universo, con la “ciencia”. Sin embargo, no logra solucionar problemas localmente ancestrales como las sequías. No ha sido posible construir un mega proyecto trasnacional, transsexenal, apolítico, económico, sustentable y esencialmente social, que mitigue los impactos de las recurrentes sequías. Los paliativos sustituyen a las técnicas.

Lo más increíble es que un estado como Colima, que cuenta con lluvias de temporada más o menos abundantes y la recurrencia de ciclones tropicales que producen grandes precipitaciones pluviales no es ajeno a las sequías. En los registros históricos de Colima se han reportado algunas intensas en 1696 (2), 1749 (3), 1882 (4), 1977 y 1999 (5), la más reciente ocurrió en el año 2010. Por cierto, para enfrentar la última sequía, el entonces “secretario de Desarrollo Rural del gobierno de Colima, Carlos Salazar, celebró una misa católica en la que se pidió a Dios para que llueva”(6), porque “de continuar así la situación, con un escaso y raquítico temporal de lluvias, ya nos llevo la chingada a todos”, sentenció el funcionario.

El 24 de enero del presente año, el estado de Chihuahua ha solicitado al Fondo de Desastres Naturales (Fonden) la cantidad de 467.2 millones de pesos “para la atención de los daños ocasionados en la infraestructura hidráulica pública que resultó afectada” (7) debido a la “sequía severa ocurrida del 1 de mayo al 30 de noviembre de 2011” (8).

Analizando el boletín de prensa de la Dirección General de la Secretaría de Gobernación es notable que dice: “la infraestructura hidráulica pública” fue afectada debido a la “sequía severa”, no a otras causas, las cuales podrían estar relacionadas con las acciones proyectadas en la solicitud de recursos.

El boletín expone que con esos recursos se pretenden realizar acciones como la “reposición de fuentes agotadas y si infraestructura de incorporación a los sistemas de abasto, pozos profundos, galerías filtrantes, cajas colectoras y estructuras especiales como plantas de bombeo casetas de cloración y tanques y líneas de conducción, entre otras”(9).

¿Serán éstas las infraestructuras hidráulicas públicas que dañó la sequía severa? O ¿serán las acciones que debieron emprenderse desde hace años para prevenir el desastre que ha detonado la reciente sequía? ¿Hasta cuándo los funcionarios públicos seguirán acusando a “Dios o a las sequías” por los desastres, en lugar de actuar preventivamente con técnicas, políticas públicas y económicas preventivas de largo alcance, que puestas en marcha, mitigan los impactos y reducen las pérdidas de millones de pesos, de animales y de vidas humanas. ¿Por qué en regiones de sequías recurrentes las acciones preventivas tardan años en implementarse y los funcionarios siglos en cambiar su discurso? Parece que las sequías también son neuronales.

Referencias bibliográficas:

(1) Ixtlixóchitl, 1975, I:420, en García Acosta, Virginia, Juan Manuel Pérez Z. y América Molina del Villar (2003) Desastres agrícolas en México. Catálogo histórico, vol. 1: Épocas prehispánica y colonial (958-1822). México, D.F.: Fondo de Cultura Económica/CIESAS.

(2) Florescano, 1980: 97, en García Acosta, et al. (2003).

(3) Florescano, 1980:98-99, en García Acosta, et al. (2003).

(4) Espinosa, 1987:146-147, en Escobar Ohmstede, Antonio (2004) Desastres agrícolas en México. Catálogo histórico, vol. 2: (siglo XIX). Fondo de Cultura Económica/CIESAS, México, D.F.

(5) Base de datos DesInventar.

(6) “El secretario de Desarrollo Rural de Colima hace misa y ruega a Dios para que llueva”, en: http://www.m-x.com.mx/2009-08-13/el-secretario-de-desarrollo-rural-de-colima-hace-misa-y-ruega-a-dios-para-que-llueva”

(7) “Solicita Chihuahua 467.2 millones de pesos al Fonden para atender daños en 27 municipios declarados en desastre por la sequía”, en: http://www.gobernacion.gob.mx/es/SEGOB/Sintesis_Informativa?uri=http%3A%2F%2Fwww.SEGOB.swb%23swbpress_Content%3A3426&cat=http%3A%2F%2Fwww.SEGOB.swb%23swbpress_Category%3A1

(8) Ibid.

(9) Ibid.

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos. Blog: http://raypadilla.wordpress.com/

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