ANTROPISTORIA

Hambre en nuestro país de gordos

Por Raymundo Padilla Lozoya*

Hace unos días el Consejo Asesor de Difusión, Comunicación y Relaciones Públicas (CADI) del sistema de Centros Públicos de Investigación-Conacyt en la sede del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS-DF) desarrolló la XXIV Videoconferencia temática para medios de comunicación, nombrada “Sequía, diagnóstico, alternativas e impacto en la seguridad alimentaria”, la cual fue difundida por Internet el 14 de febrero por el Colegio de la Frontera Norte (Colef) y por un boletín de prensa del CIESAS (1).

En dicha conferencia participaron los doctores Gabriela Sánchez Gutiérrez y Simone Lucatello, investigadores del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora y el doctor Víctor Reyes Gómez, del Instituto de Ecología INECOL-Chihuahua, con el propósito de dar a conocer a los medios de comunicación nacionales algunos resultados obtenidos de investigaciones realizadas en centros del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

La primer intervención correspondió a la doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad de París VIII, Francia, Gabriela Sánchez Gutiérrez. De su exposición he transcrito algunas frases para inducir curiosidad a usted lector e incitarlo para que aproveche este esfuerzo por divulgar resultados de investigaciones que son de interés para los mexicanos, pues debemos encontrar soluciones pronto.

La doctora Gabriela Sánchez señala que: “El hambre es un problema de desigualdad e inequidad, no una consecuencia de “desastres naturales”, sino de una crisis social y estructural que se agrava en un contexto de cambio climático”. Y que “Más allá de las implicaciones profundas del cambio climático (los factores ambientales y la sequía) el hambre en México se explica fundamentalmente por los bajos ingresos de la población y por la creciente destrucción de la economía campesina”.

Para ella “es claro que la crisis alimentaria mundial es consecuencia de un modelo de desarrollo de políticas y económicas que lejos de resolver, genera las crisis”. Pero en el caso de México “el hambre es anterior a la actual sequía y continuará después de ella, si no se transforma de fondo el modelo de desarrollo y las políticas de gobierno”. La investigadora deduce que “la actual crisis alimentaria que enfrenta nuestro país, tendrá consecuencias que aún no alcanzamos a vislumbrar [pues] está afectando a más de mil 200 municipios en un buen número de entidades federativas”.

Sánchez Gutiérrez considera que “el reto de los Rarámuris en el norte no es nuevo. Ellos han sufrido pobreza, analfabetismo, hambre, sequías, injusticia, desde épocas de la Colonia. Lo que sucede en la Sierra Tarahumara es una muestra clara de la ineficacia de las políticas de desarrollo implementadas ya durante muchos años.”

Desde hace unas semanas los medios de comunicación han mostrado la crisis que padecen los rarámuris, pero sin el trabajo de los comunicadores y periodistas, sería prácticamente desconocida su situación para buena parte de los mexicanos, pues la obesidad entre nosotros eclipsa el problema del hambre en nuestro país. Como lo identifica la doctora Sánchez Gutiérrez: “ante el problema creciente de obesidad entre los mexicanos, pareciera que no existe hambre, pero no es así, y el hambre no es exclusiva de las comunidades rurales.” En pocas palabras existe hambre en nuestro país de gordos. Y ojalá que el hambre se comiera, como lo expresara Julito, el pequeño hijo del poeta Jaime Sabines, cuando dijo “Mamá, tengo la barriga llena de hambre”.

Referencias:

(1) Videoconferencia en: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=KduWiWRMKR4

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos. Blog: http://raypadilla.wordpress.com/

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