ANTROPISTORIA

Chiapanecas ante el cambio climático

Por Raymundo Padilla Lozoya*

El Día Internacional de la Mujer es un marco para divulgar los esfuerzos que los grupos, asociaciones e instituciones están realizando para visibilizar la condición de las mujeres y los programas, acciones y estrategias que existen para cambiar debilidades por fortalezas.

 

Recientemente conocí a Edith F. Kauffer Michel, una politóloga francesa que se desempeña como investigadora del CIESAS Sureste y quien participa en un proyecto muy interesante con mujeres chiapanecas que han decidido identificar cómo les afecta el cambio climático. En la charla me contó cómo han propuesto una agenda de acciones precisas y me regaló un ejemplar del cual me permito transcribir la introducción, porque es de interés público y expone la situación actual de la perspectiva de género en algunas políticas públicas, la inclusión de las mujeres en las leyes para la adaptación y mitigación ante el cambio climático y la forma como se toman decisiones.

“El cambio climático afecta de forma distinta a las personas en función de su género, de su grupo socio-económico, de su edad, de su pertenencia étnica, de su localización geográfica y de sus actividades cotidianas. Las diferencias sociales entre mujeres y hombres debido a los roles de género y a la desigualdad social asociada con éstos, definen además diferentes grados de vulnerabilidad y habilidades personales, recursos económicos y estrategias sociales para hacer frente a los impactos del cambio climático y adoptar medidas de prevención y de adaptación. De hecho, la perspectiva de género y los impactos diferenciados del cambio climático en la vida de mujeres y hombres todavía están ausentes en las políticas públicas hacia el cambio climático.

En el caso de Chiapas, la Ley para la Adaptación y Mitigación ante el Cambio Climático aprobada en diciembre de 2010 por el Congreso del Estado, menciona a las mujeres apenas en una ocasión: en su artículo 29 y como grupo vulnerable al lado de los pueblos indígenas, niños y personas con capacidades diferentes. La experiencia de la ley chiapaneca nos recuerda que en este estado, al igual que en otras partes de México y Chiapas, las políticas hacia el cambio climático son formuladas “desde arriba” y carecen de un enfoque interdisciplinar y de género que tome en cuenta los impactos reales del cambio climático en la vida cotidiana de los actores locales, y en particular de las mujeres. Finalmente, la política climática no contempla la relación entre los problemas derivados del cambio climático y los problemas sociales, económicos, culturales y políticos, desde la perspectiva de los derechos.

Las decisiones que están siendo tomadas con respecto a las acciones emprendidas para diseñar programas y proyectos ante el cambio climático, además de no considerar las vulnerabilidades, necesidades y también habilidades de las mujeres, se mantienen en un espacio reducido de participación de “expertos”, de modo que muy pocas mujeres cuentan con la información necesaria para su participación consciente e informada, en especial aquellas que habitan municipios y comunidades marginadas. De hecho, la notoria carencia sobre la pertinencia y la necesidad de la inclusión de la perspectiva de género al interior de las instancias gubernamentales y la poca experiencia en procesos verdaderamente democráticos y participativos en materia de cambio climático, hace que las políticas no contemplen las necesidades diferenciadas de las mujeres.

Debido a las características fisiográficas de Chiapas, y el hecho de que se trata de un estado predominantemente agrícola, el tema del agua y del derecho humano al agua estuvo presente en dos eventos como un eje transversal en las problemáticas relacionadas con el cambio climático. Las alteraciones en el ciclo hidrológico que provocan cambios en las temporadas e intensidades de las lluvias y los fenómenos meteorológicos como huracanes y tormentas tropicales, han creado situaciones de vulnerabilidad en el estado, ya que el hecho de que la disponibilidad de agua haya aumentado debido a las precipitaciones intensas, no ha significado que la población marginada de Chiapas, sobre todo las mujeres, tenga agua segura y en calidad y cantidad adecuadas.”(1)

Ojalá que este ejemplo de organización de las mujeres chiapanecas inspire a las mujeres de esta región para que analicen ¿cómo les afectará el cambio climático en el futuro inmediato y a largo plazo? y propongan acciones preventivas de acuerdo a su propia realidad, condiciones y necesidades. Deben organizarse las mujeres porque parece que a ellas les corresponderá mejorar el mundo que bien o mal hemos construido los hombres.

Referencia

(1) Schenerock, Angélica, Edith F. Kauffer Michel y Laura Elena Ruiz Meza (2011) Agenda chiapaneca de las mujeres en agua y cambio climático. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, RISAF, Agua y Vida, Promujer y SEDESOL, 5. En: http://www.aguayvida.org.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=6&Itemid=7&lang=es

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos. Blog: http://raypadilla.wordpress.com/

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